domingo, 6 de diciembre de 2015

Del insomnio.

Pensar en vos se ha vuelto
causante de mi insomnio;
y robarme el sueño es,
al parecer,
tu nuevo pasatiempo.

¿Cómo iba a imaginar yo
que mis desvelos radicarían
en tus ojos
en tu voz
en tu boca
en tu pelo?

Agua.

Me aferré a ti como a la última bocanada de aire
antes de hundirme en el agua.
Quería respirarte.
Quería mantenerte a todo costo en mis pulmones.
Quería respirarte hasta que estos dolieran.

Y te dejé ir. Y volví a la superficie con la esperanza de respirarte de nuevo.

Pero no eras tú el aire que respiraba,
no eras tú quién llenaba mis pulmones.

Y me pregunté si acaso
te habrías confundido con el agua.

Piezas.

La luminiscencia de años anteriores es visible
aún en tu sonrisa.
La leve tristeza de la nostalgia
que se asoma en tu mirada.
El casi inaudible quiebre de tu voz.
Recordando, recordando, recordando.

Quisiera recoger y reparar todas esas piezas rotas de ti
con mis pequeñas manos.